«La vida cotidiana es nuestro primer lugar de formación. El Espíritu nos educa y nos guía a través de las realidades de la vida. Nos forma a través de la vida de las comunidades humanas y cristianas a las que pertenecemos, particularmente a través de nuestro compromiso con los demás». Regla de Vida artículo 39 párrafos 2
La minisesión anual para los jóvenes de la viceprovincia de Burkina Faso se celebró del 28 al 31 de octubre. El objetivo de la sesión era ayudarnos a comunicarnos mejor en nuestra vida cotidiana a través de nuestras relaciones interpersonales de transmisión o recepción de información.
La Hermana Christine DIDJA, que dirigió esta sesión, también nos brindó su disponibilidad.
De este tiempo de reflexión, aprendimos que el éxito de la comunicación requiere saber cuándo acercarse a la otra persona, tener una verdadera presencia de ánimo durante la conversación y ser capaz de vivir las actitudes de silencio interior y veracidad hacia uno mismo.
Al hablar de los componentes de la comunicación enfática, hemos llegado a una serie de directrices bastante sólidas: estar relajado y presente, hablar breve, despacio, con calidez y escuchar atentamente, expresar consideración y ser sensible a las señales no verbales, aumentar la positividad. Sin embargo, la comunicación tiene sus retos y nos dimos cuenta de que la mayoría de las veces limitamos nuestra comunicación a la información. Luego hablamos de los distintos tipos de comunicación: la comunicación verbal, que adopta la forma de expresión oral, escrita y corporal, y el lenguaje de signos o lenguaje codificado, un tipo de comunicación en el que influyen las señales no verbales. La comunicación no verbal contiene mensajes dirigidos a los demás, ya sea en forma de una actitud física o de un comportamiento como guardar silencio. También hemos mencionado la comunicación visual, que consiste en una serie de técnicas de información que utilizan imágenes, ilustraciones y gráficos para ayudar a las personas que sólo entienden los mensajes de esta manera. También hay obstáculos a la comunicación que impiden un buen entendimiento interpersonal: el ruido, las diferencias culturales y generacionales, el miedo o el desprecio de los demás, la falta de escucha, el miedo al silencio, la humillación, la falta de claridad, los comentarios negativos. Los obstáculos son inevitables, pero el primer paso para superarlos es observarlos atentamente, identificarlos y comprenderlos, y luego fomentar una cultura de la comunicación.
La sesión se desarrolló en un clima de escucha e interés por el tema de la comunicación en la vida cotidiana. Que vuestro apoyo moral y espiritual nos ayude a dar testimonio de ello en todas nuestras relaciones.
Hermana YAMEOGO Kiswendsida Edith, HES. Publicado el 2 de abril de 2025